PSICOTERAPIA EMOCIONAL . GESTALT.

Encuadrada dentro de la Psicología Humanista, la Terapia Gestalt se caracteriza por el hecho de estar centrada en la existencia real de cada individuo, en su vivencia individual. Esta terapia pone la mirada en desarrollar el potencial de cada individuo, no como una persona patologizada sino como alguien con recursos saludables para su propio auto-desarrollo.

La Terapia Gestalt desarrolla una perspectiva unificadora,  promoviendo la integración de las principales dimensiones del ser humano: corporal, emocional, intelectual, social y espiritual, permitiendo una vivencia global y unificada de la persona.

La Terapia Gestalt favorece el contacto auténtico con uno mismo y con los otros, la propia responsabilidad de los procesos en curso y la fe en la sabiduría intrínseca del organismo (la persona total que somos) para auto-regularse de forma adecuada. A partir de esta corriente, la terapia ya no aparece forzosamente ligada a la enfermedad, se convierte en una herramienta de desarrollo personal.

El aquí y ahora de la Terapia Gestalt.

En terapia Gestalt se pone el acento sobre la toma de conciencia de:

  • La experiencia presente, en el “aquí y ahora" (que incluye los restos del pasado y las fantasías de futuro)
  • Y en el “como” vivimos esta experiencia, focalizando más en los procesos que en los contenidos, en lo que está sucediendo, en lo que se está pensado y sintiendo en el momento, por encima de lo que fue, pudo haber sido, podría ser o debería de estar sucediendo.

No sólo en la Terapia Gestalt, sino en toda psicoterapia, partimos de tres elementos que consideramos básicos:

 

  1. La persona (el paciente), es tratada como una totalidad en Terapia Gestalt, y es co-responsable del proceso terapéutico; es por eso que ha de ser particularmente activo y capaz de descubrir y lograr sus objetivos a través de sus propios esfuerzos.
  2. El terapeuta Gestalt acompaña al paciente en su proceso, atendiendo a su conducta, su darse cuenta, su expresión emocional y corporal, enseñándole a aprender acerca de si mismo en el aquí y ahora de la sesión. Paciente y terapeuta son dos personas embarcadas en una tarea en la que el foco de atención es el paciente. En la terapia Gestalt no se fomenta la dualidad de que el sano es el terapeuta y el enfermo el paciente.
  3. El proceso terapéutico, da como resultado que la persona aprenda a desarrollar el "darse cuenta" que necesita para solucionar sus propios problemas. El criterio de éxito es el incremento de la capacidad de darse cuenta y de la autogestión del paciente, pasar del apoyo externo al autoapoyo, produciendo como consecuencia una recuperación de su vitalidad y en una conducta más integrada de acuerdo a sus necesidades esenciales y a sus posibilidades. A partir de esta corriente la terapia ya no aparece forzosamente ligada a la enfermedad, se convierte en una herramienta de desarrollo personal.

EMOCIONES

La Psicoterapia Gestalt destaca la importancia de las emociones como fuente de información para saber lo que nos pasa con lo externo, ya sean personas o situaciones, y cómo éstas nos facilitan la conexión con nosotros mismos.

La propuesta en terapia Gestalt es familiarizarnos con las emociones para poder aprender a:

  • reconocer la emoción
  • discriminarlas
  • y gestionarlas cuando aparecen.

No podemos elegir la emoción que tendremos en media hora, pero sí podemos decidir qué hacer con ella, nuestra actitud ante lo que nos pasa.

Las emociones tienen una función orientativa, nos informan de cómo vivimos nuestras relaciones, con alguien o algo (una noticia, nuestro futuro) y de su calidad. Además de orientar, las emociones tienen una función adaptativa, de aprendizaje (nuestro organismo se adapta al medio aprendiendo actitudes y acciones como, por ejemplo, no poner la mano en el fuego o contener el miedo en una entrevista de trabajo). Las emociones son como un GPS de nuestro territorio relacional y un termómetro de lo que queremos y lo que no queremos en nuestra vida; así, podemos aceptar las relaciones que alimentan nuestra salud y evitar las que nos enferman.