¿Falta de afectividad? ¿Indiferencia? ¿Desconsideración? ¿Cansancio?

Diferentes grados de desnutrición.

 Se hace imprescindible volver al lema de que "eres lo que comes" y dentro de éste el cerebro también entra en juego, como hemos mencionado en apartados anteriores, no podemos hacer diferencia, trataremos al cerebro como si de una rodilla se tratase; si nos caemos y nos damos un fuerte golpe en la rodilla, ésta no nos podrá servir para correr, tendremos que recuperarnos del golpe, así mismo, un cerebro desnutrido, poco oxigenado, no irrigado adecuadamente no nos puede funcionar bien, y las diferentes "psicopatologías" sólo responden a diferentes áreas del mismo que no están siendo adecuadamente irrigadas y nutridas.

Tanto en la depresión, como en la ansiedad, en una o mayor gravedad está implicada el déficit de SEROTONINA, y ahora bien, como explicamos en el apartado de Unidad Cuerpo- Mente: ¿qué es la Serotonina?, una proteína esencial que sólo se forma en estados óptimos de salud cuando todas las demás áreas del cuerpo tienen los niveles de proteínas adecuados para el funcionamiento óptimo de todo el organismo.

"El cerebro es una inmensa 'fábrica' de productos de naturaleza bioquímica que constantemente produce sustancias como la Serotonina, la Dopamina, la Norepinefrina y otras sustancias químicas denominadas neurotransmisores durante 24 horas al día.

La única materia prima de la que dispone para su fabricación son los propios nutrientes que ingerimos a través de los diversos tipos de alimentos; Proteínas, Aminoácidos, Hidratos, Vitaminas, etc...

Si el cerebro, por cualquier razón, recibe cantidades inapropiadas de estas 'materias primas' o en la proporción errónea, es lógico esperar no pocas dificultades en la síntesis de esos mismos neurotransmisores y en los procesos físicos y psicológicos directamente dependientes de ellos.

Durante las últimas décadas la comunidad médica más tradicional e inmovilista ha obviado,cuando no negado abiertamente,la conexión fundamental entre la nutrición y las diversas enfermedades mentales.

Los profesionales de la salud mental, fieles al dogma oficial, han contribuido de forma considerable a la propagación de este mito,negando en unos casos y menospreciando en otros,la posible relación entre los trastornos mentales y los hábitos nutricionales y dietéticos.

En la actualidad,los psicofármacos,en el mejor de los casos complementados con la psicoterapia,continuan siendo el 'antídoto' más extendido y aceptado para luchar contra la enfermedad mental.

La aproximación psiquiátrica más ortodoxa continúa viendo a los trastornos mentales como 'enfermedades mentales' en su mayor parte incurables,con un fuerte componente biologicista y fatalista y que, de algún modo, han de ser 'controladas' o 'minimizadas' a través de la amplia variedad de drogas psiquiátricas que se encuentran disponibles en la actualidad en el mercado farmacéutico."

(Orthomolecular psychiatry: theory basics and intervention strategies.) FUENTE: INTERPSIQUIS. 2003; (2003) David Puchol Esparza. Licenciado en Psicología Diplomado en Nutrición y Dietética

Los trastornos emocionales, entre ellos la DEPRESIÓN y sus diversos tipos , son un síntoma más, y no un malestar en particular, que un paciente manifiesta dentro de un cuadro más amplio de síntomas.

La depresión puede ser resultado de un estado de desnutrición paulatino, desequilibrios de glucosa, pobre nivel de colágeno en todo el cuerpo.

Esto no significa que no tengamos que tener en cuenta situaciones de vida como la perdida de un trabajo, una enfermedad, la muerte de un ser querido como la base de una depresión crónica, pero para poder superarla el organismo necesita los nutrientes que nuestra dieta moderna alta en alimentos procesados y desnaturalizados no nos aporta.